Como material de construcción, la madera combina un enorme atractivo estético con una serie de inconvenientes prácticos a la hora de utilizarla. Si bien transmite un clima de relajación y naturalidad, requiere de ser protegida frente a los numerosos ataques de la naturaleza y la civilización: la humedad, los insectos, el viento, la contaminación, contribuyen a percudirla.
Así, luego de construir con madera, nos vemos en la necesidad de adquirir barnices, insecticidas, resinas y demás productos para conservarla.
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